sábado, 11 de octubre de 2008

407. Dios me creo para niño...

"Dios me creó para niño, y me mantuvo niño siempre. ¿Pero por qué permitio que la Vida me golpease y me quitase los juguetes, y me dejase solo en el recreo, arrugando con manos tan débiles el delantal azul sucio a fuerza de tantas lágrimas derramadas? ¿Si yo no podía vivir sino mimado, por qué me privaron del cariño? Ah, cada vez que veo en las calles un niño que llora, un niño exiliado de los otros, me duele, más que la tristeza del niño, el horror desprevenido de mi corazón exhausto. Me sufro con todo el peso de la vida sentida, y son mías las manos que retuercen la punta del delantal, mías las bocas torcidas por el llanto verdadero, mía la debilidad, mía la soledad, y las risas de la vida adulta que pasa me usan como luces de fósforos frotados en el estuche sensible de mi corazón."

De Bernardo Soares. "El libro del Desasosiego".

viernes, 3 de octubre de 2008

Maldigo del alto cielo.

Maldigo del alto cielo
La estrella con su reflejo
Maldigo los azulejos
Destellos del arroyuelo
Maldigo del bajo suelo
La piedra con su contorno
Maldigo el fuego del horno
Porque mi alma está de luto
Maldigo los estatutos
Del tiempo con su bochorno
Cuánto será mi dolor.

Maldigo la cordillera
De los Andes y de la costa
Maldigo señor la angosta
Y larga faja de tierra
También la paz y la guerra
Lo franco y lo veleidoso
Maldigo lo perfumoso
Porque mi anhelo está muerto
Maldigo todo lo cierto
Y lo falso con lo dudoso
Cuánto será mi dolor.

Maldigo la primavera
Con sus jardines en flor
Y del otoño el color
Yo lo maldigo de veras
A la nube pasajera
La maldigo tanto y tanto
Porque me asiste un quebranto
Maldigo el invierno entero
Con el verano embustero
Maldigo profano y santo
Cuánto será mi dolor.

Maldigo a la solitaria
Figura de la bandera
Maldigo cualquier emblema
La venus y la araucaria
El trino de la canaria
El cosmos y sus planetas
La tierra y todas sus grietas
Porque me aqueja un pesar
Maldigo del ancho mar
Sus puertos y sus caletas
Cuánto será mi dolor.

Maldigo luna y paisaje
Los valles y los desiertos
Maldigo muerto por muerto
Y al vivo de rey a paje
Al ave con su plumaje
Yo la maldigo a porfía
Las aulas, las sacristías
Porque me aflije un dolor
Maldigo el vocablo amor
Con toda su porquería
Cuánto será mi dolor.

Maldigo por fin lo blanco
Lo negro con lo amarillo
Obispos y monaguillos
Ministros y predicantes
Yo los maldigo llorando
Lo libre y lo prisionero
Lo dulce y lo pendenciero
Le pongo mi maldición
En griego y español
Por culpa de un traicionero
Cuánto será mi dolor.

De Violeta Parra.

martes, 30 de septiembre de 2008

¿adonde te has ido?

En silencio.

En silencio me levanto.
Muerdo el pan de
cada día, en silencio.

Abro las ventanas
(hoy estuvo nublado)
y en silencio las cierro.

Cansado de nada
vuelvo al mismo lecho
y sueño, en silencio,
una vida inexistente.

Aire y luz y tiempo y espacio.

Ya sabes, yo tenía una familia, un trabajo,
algo siempre estaba
en mi camino,
pero ahora
vendí mi casa, encontré este
sitio, un estudio amplio,
deberías ver qué espacio y qué luz.
Por primera vez en mi vida voy a tener el lugar
y el tiempo para
crear.

No, hijo, si vas a crear
vas a crear trabajando
16 horas por día en una mina de carbón
o
vas a crear en un cuarto pequeño con 3 niños
mientras estás
sin trabajo,
vas a crear aunque te falte parte de tu mente y de
tu cuerpo
destrozados.
vas a crear ciego,
mutilado,
demente,
vas a crear con un gato trepando por tu
espalda mientras
la ciudad entera se estremece en terremotos,
bombardeos,
inundaciones y fuego.

Hijo, aire y luz y tiempo y espacio
no tienen nada que ver con esto
y no crean nada
más que, quizás, una vida más larga
para encontrar nuevas
excusas para no hacerlo.


De Charles Bukowski. (Gracias, ¡maldito cabrón!)

sábado, 13 de septiembre de 2008

Darío.

Ambos lo sabemos Darío,
las aguas hacen el surco,
la luz levanta a la sombra,
que pronto será ese día.

Volviendo a lo que dije.

Ordeno mi biblioteca, mi discoteca, mi hemeroteca,
dejo de fumar, de tomar, de escupir en el suelo,
sales para el aparato digestivo, para el páncreas,
y al hígado lo dejo entre su caja, limito sus funciones,
me acuesto y me levanto como un gallo
en un país solar, gimnasia cada día,
y pienso en todo el mundo, nunca en mí.
(¿Ante quién te disculpas, pelotudo?)

De Antonio Cisneros.