martes, 9 de septiembre de 2008
El Tango.
¿Dónde estarán? pregunta la elegía
de quienes ya no son, como si hubiera
una región en que el Ayer pudiera
ser el Hoy, el Aún y el Todavía.
¿Dónde estará (repito) el malevaje
que fundo en polvorientos callejones
de tierra o en perdidas poblacion
esla secta del cuchillo y del coraje?
¿Dónde estarán aquellos que pasaron,
dejando a la epopeya un episodio,
una fábula al tiempo, y que sin odio,
lucro o pasión de amor se acuchillaron?
Los busco en su leyenda, en la postrera
brasa que, a modo de una vaga rosa,
guarda algo de esa chusma valerosa
de los Corrales y de Balvanera.
¿Qué oscuros callejones o que yermo
del otro mundo habitará la dura
sombra de aquel que era una sombra oscura,
Muraña, ese cuchillo de Palermo?
¿Y ese Iberra fatal (de quien los santos
se apiaden) que en un puente de la vía,
mato a su hermano el Ñato, que debía
más muertes que él, y así asi igualo los tantos?
Una mitología de puñales
lentamente se anula en el olvido;
una canción de gesta se ha perdido
en sórdidas noticias policiales.
Hay otra brasa, otra candente rosa
de la ceniza que los guarda enteros;
ahi estan los soberbios cuchilleros
y el peso de la daga silenciosa.
Aunque la daga hostil o esa otra daga,
el Tiempo, los perdieron en el fango,
hoy, más allá del tiempo y de la aciaga
muerte, esos muertos viven en el tango.
En la música están, en el cordaje
de la lenta guitarra trabajosa,
que trama en la milonga venturosa
la fiesta y la inocencia del coraje.
Gira en el hueco la amarilla rueda
de caballos y leones, y oigo el eco
de esos tangos de Arolas y de Greco
que yo he visto bailar en la vereda,
en un instante que hoy emerge aislado,
sin antes ni después, contra el olvido,
y que tiene el sabor de lo perdido,
de lo perdido y lo recuperado.
En los acordes hay antiguas cosas:
El otro patio y la entrevista parra.
(Detrás de las paredes recelosas
el Sur guarda un puñal y una guitarra.)
Esa ráfaga, el tango, esa diablura,
los atareados años desafía;
hecho de polvo y tiempo, el hombre dura
menos que la liviana melodía,
que sólo es tiempo. El tango crea un turbio
pasado irreal que de algún modo es cierto,
el recuerdo imposible de haber muerto
peleando, en una esquina del suburbio.
De Jorge Luis Borges. "El Otro El mismo".
de quienes ya no son, como si hubiera
una región en que el Ayer pudiera
ser el Hoy, el Aún y el Todavía.
¿Dónde estará (repito) el malevaje
que fundo en polvorientos callejones
de tierra o en perdidas poblacion
esla secta del cuchillo y del coraje?
¿Dónde estarán aquellos que pasaron,
dejando a la epopeya un episodio,
una fábula al tiempo, y que sin odio,
lucro o pasión de amor se acuchillaron?
Los busco en su leyenda, en la postrera
brasa que, a modo de una vaga rosa,
guarda algo de esa chusma valerosa
de los Corrales y de Balvanera.
¿Qué oscuros callejones o que yermo
del otro mundo habitará la dura
sombra de aquel que era una sombra oscura,
Muraña, ese cuchillo de Palermo?
¿Y ese Iberra fatal (de quien los santos
se apiaden) que en un puente de la vía,
mato a su hermano el Ñato, que debía
más muertes que él, y así asi igualo los tantos?
Una mitología de puñales
lentamente se anula en el olvido;
una canción de gesta se ha perdido
en sórdidas noticias policiales.
Hay otra brasa, otra candente rosa
de la ceniza que los guarda enteros;
ahi estan los soberbios cuchilleros
y el peso de la daga silenciosa.
Aunque la daga hostil o esa otra daga,
el Tiempo, los perdieron en el fango,
hoy, más allá del tiempo y de la aciaga
muerte, esos muertos viven en el tango.
En la música están, en el cordaje
de la lenta guitarra trabajosa,
que trama en la milonga venturosa
la fiesta y la inocencia del coraje.
Gira en el hueco la amarilla rueda
de caballos y leones, y oigo el eco
de esos tangos de Arolas y de Greco
que yo he visto bailar en la vereda,
en un instante que hoy emerge aislado,
sin antes ni después, contra el olvido,
y que tiene el sabor de lo perdido,
de lo perdido y lo recuperado.
En los acordes hay antiguas cosas:
El otro patio y la entrevista parra.
(Detrás de las paredes recelosas
el Sur guarda un puñal y una guitarra.)
Esa ráfaga, el tango, esa diablura,
los atareados años desafía;
hecho de polvo y tiempo, el hombre dura
menos que la liviana melodía,
que sólo es tiempo. El tango crea un turbio
pasado irreal que de algún modo es cierto,
el recuerdo imposible de haber muerto
peleando, en una esquina del suburbio.
De Jorge Luis Borges. "El Otro El mismo".
sábado, 30 de agosto de 2008
XIII
Leve, leve, muy leve,
un viento muy leve pasa
y se va siempre muy leve.
Y no sé lo que pienso
ni procuro saberlo.
De Alberto Caeiro. "El Guardador de Rebaños."
un viento muy leve pasa
y se va siempre muy leve.
Y no sé lo que pienso
ni procuro saberlo.
De Alberto Caeiro. "El Guardador de Rebaños."
jueves, 7 de agosto de 2008
Yo Soy La Sangre.
Yo soy la sangre que manaba del precipicio de la existencia, soy la brújula y el desvarió de tantas jornadas de excesos y soberbia, yo he clavado mis palabras a la noche, en el insomnio del terror de una vida insignificante, paso tras paso se construye el extravió, paso tras paso vamos hundiendo esperanza y deseo. ¿Quien soy? ¡Oh Señor! Por que este sonido se me viene como suplica cuando vengo hasta ti, quien soy sino un extraviado en el sepulcro del padre, quien soy sino el errante que se adentra en el silencio de los muros del confín, …quien soy, sino el que te llama por tu nombre: ¡oh bestia insondable!, déjame abandonar este cuerpo de llagas, este desastre palpitante y doloroso, déjame caer en el cieno de mi conciencia que no te halla, que no te conoce, que no te descifra en el cielo bajo el signo del desolado, hunde la furia en esas gentes piadosas que desconocen el gozo de esta perversión, déjame clavar una daga de sangre en el ojo enorme de la noche, mientras cantamos la canción del amor traicionado.
Abridor de ojos.
Cuán semejante a un hombre, es el Hombre, que se levanta tarde
Y contempla los platos sucios de la cena
Y contempla las botellas, vacías también.Todo ello tragado durante el sordo «¿Cómo estás?» sin fin de la noche anterior
-Aunque un vaso contiene todavía un refresco espantoso-
Cuán semejante al Hombre es este hombre y su destino,
Aún borracho y tropezando entre los árboles amarillentos
Va a desayunar ron picado, sardinas y guisantes.
De Malcolm Lowry.
Y contempla los platos sucios de la cena
Y contempla las botellas, vacías también.Todo ello tragado durante el sordo «¿Cómo estás?» sin fin de la noche anterior
-Aunque un vaso contiene todavía un refresco espantoso-
Cuán semejante al Hombre es este hombre y su destino,
Aún borracho y tropezando entre los árboles amarillentos
Va a desayunar ron picado, sardinas y guisantes.
De Malcolm Lowry.
viernes, 1 de agosto de 2008
Respiro y diversidad.
Expuesto al dolor por demasiado tiempo
acabo harto,
de sufrir tanto,
y decido que me debo
una supervivencia; no es fácil:
decirte que tú
te mereces días mejores
después de la historia de tu pasado;
pero he visto a completos idiotas
seguir (por supuesto)
sin jamás considerar sus defectos;
a continuación dos tortugas se arrastran
por la tierra, palabras sucias arañadas
sobre sus espaldas…
pero apenas mejoran el horizonte.
de Madrigales de la pensión, Charles Bukowski.
acabo harto,
de sufrir tanto,
y decido que me debo
una supervivencia; no es fácil:
decirte que tú
te mereces días mejores
después de la historia de tu pasado;
pero he visto a completos idiotas
seguir (por supuesto)
sin jamás considerar sus defectos;
a continuación dos tortugas se arrastran
por la tierra, palabras sucias arañadas
sobre sus espaldas…
pero apenas mejoran el horizonte.
de Madrigales de la pensión, Charles Bukowski.
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