Te joden tu madre y tu padre.
Podrían no hacerlo, pero lo hacen.
Te llenan con los defectos que tenían
Y agregan algo extra, justo para ti.
Pero también ellos, en su momento, fueron jodidos
Por gente estúpida que usaban sombreros y abrigos pasados de moda,
Gente que la mitad del tiempo era sentimentalmente austera
Y la otra mitad, se agarraban del cuello.
El hombre le cede la miseria al hombre.
Y se hunde en las profundidades como una plataforma marina.
Sal de ahí lo más pronto posible.
Y tú mismo no tengas niños.
De Philip Larkin.
Tradución de Diana Dunkelberger y Marcelo Rioseco.
sábado, 21 de junio de 2008
jueves, 12 de junio de 2008
El Hombre Espera.
El hombre espera
y sobre su espera el sol
quema su breve aliento,
los años pasan
y como un soplo la vida
se convierte en cenizas de lo eterno.
Con sed de todo
toma el camino inexistente
hace sombra,
su sombra es un recuerdo
el recuerdo un paisaje despoblado
y el paisaje un vacío
latiendo al fondo
como una ultima promesa.
y sobre su espera el sol
quema su breve aliento,
los años pasan
y como un soplo la vida
se convierte en cenizas de lo eterno.
Con sed de todo
toma el camino inexistente
hace sombra,
su sombra es un recuerdo
el recuerdo un paisaje despoblado
y el paisaje un vacío
latiendo al fondo
como una ultima promesa.
El dolor por lo destruido.
Es necesario no escapar siempre a los terremotos. El dolor por lo destruido de un modo inmerecido y ciego es un dolor sin consuelo, y ninguna vida será suficientemente larga para asimilar del todo este dolor en el sedimento de lo familiar, que es lo que a uno le parece seguro.
Algunos se hacen sus propios terremotos, temperamentos atrevidos que están desgarrados por el miedo. Otros, como en el sueño, encuentran el camino que lleva a lugares amenazados, profetas que hablan en voz baja. Pero hay todavía víctimas que se aceptan en la violencia de su modo de vivir, que se marchan, se alejan, andan por el mundo hasta agotarse, hasta que la desgracia les acomete a ellos solos; y entonces para ellos todo ha terminado de un modo absurdo y sin sentido; sin sentido, es decir, sin testigos.
De Elías Canetti, La Provincia del Hombre.
Algunos se hacen sus propios terremotos, temperamentos atrevidos que están desgarrados por el miedo. Otros, como en el sueño, encuentran el camino que lleva a lugares amenazados, profetas que hablan en voz baja. Pero hay todavía víctimas que se aceptan en la violencia de su modo de vivir, que se marchan, se alejan, andan por el mundo hasta agotarse, hasta que la desgracia les acomete a ellos solos; y entonces para ellos todo ha terminado de un modo absurdo y sin sentido; sin sentido, es decir, sin testigos.
De Elías Canetti, La Provincia del Hombre.
jueves, 22 de mayo de 2008
DIOS
Se que pueden verme,
Se que están a la espera
Tras el espino en llamas,
Con los ojos hinchados
Por el resplandor.
Se que están a la espera
Tras el espino en llamas,
Con los ojos hinchados
Por el resplandor.
domingo, 27 de abril de 2008
Con Ansia y Amargura
Con ansia y amargura, he intentado cosechar los frutos del cielo y no he podido. Se elevaban hacia no sé qué otro cielo cuando les tendía mis manos golosas de su abundancia.
Las ramas de las bóvedas se comban sobre las esperanzas de nuestras plegarias; cuando éstas callan, aquéllas pierden sus frutos.
Las ramas de las bóvedas se comban sobre las esperanzas de nuestras plegarias; cuando éstas callan, aquéllas pierden sus frutos.
Tampoco brotan flores en el cielo ni las vides dan fruto. Dios, como no tiene nada que guardar en su casa, de aburrimiento y enojo, deja yermos los jardines del hombre.
No, no; no es la visión de los astros lo que me deslumbrará. Bastante luz he perdido mendigando a las alturas. Harto de toda laya de cielos, he dejado mi alma a merced de los ornamentos del mundo.
De Emil Cioran, Brevario de los Vencidos. Tusquet
No, no; no es la visión de los astros lo que me deslumbrará. Bastante luz he perdido mendigando a las alturas. Harto de toda laya de cielos, he dejado mi alma a merced de los ornamentos del mundo.
De Emil Cioran, Brevario de los Vencidos. Tusquet
martes, 11 de marzo de 2008
Cuanto Puedas.
Si imposible es hacer tu vida como quieres,
Por lo menos esfuérzate
Cuanto puedas en esto: no la envilezcas nunca
En contacto excesivo con el mundo,
Con una excesiva frivolidad.
No la envilezcas
Con el trafago inútil
O en el necio vació
De la estupidez cotidiana,
Y al cabo te resulte un huésped inoportuno.
De Konstantinos Kavafis.
Por lo menos esfuérzate
Cuanto puedas en esto: no la envilezcas nunca
En contacto excesivo con el mundo,
Con una excesiva frivolidad.
No la envilezcas
Con el trafago inútil
O en el necio vació
De la estupidez cotidiana,
Y al cabo te resulte un huésped inoportuno.
De Konstantinos Kavafis.
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