jueves, 12 de junio de 2008

El Hombre Espera.

El hombre espera
y sobre su espera el sol
quema su breve aliento,
los años pasan
y como un soplo la vida
se convierte en cenizas de lo eterno.
Con sed de todo
toma el camino inexistente
hace sombra,
su sombra es un recuerdo
el recuerdo un paisaje despoblado
y el paisaje un vacío
latiendo al fondo
como una ultima promesa.

El dolor por lo destruido.

Es necesario no escapar siempre a los terremotos. El dolor por lo destruido de un modo inmerecido y ciego es un dolor sin consuelo, y ninguna vida será suficientemente larga para asimilar del todo este dolor en el sedimento de lo familiar, que es lo que a uno le parece seguro.

Algunos se hacen sus propios terremotos, temperamentos atrevidos que están desgarrados por el miedo. Otros, como en el sueño, encuentran el camino que lleva a lugares amenazados, profetas que hablan en voz baja. Pero hay todavía víctimas que se aceptan en la violencia de su modo de vivir, que se marchan, se alejan, andan por el mundo hasta agotarse, hasta que la desgracia les acomete a ellos solos; y entonces para ellos todo ha terminado de un modo absurdo y sin sentido; sin sentido, es decir, sin testigos.

De Elías Canetti, La Provincia del Hombre.

jueves, 22 de mayo de 2008

DIOS

Se que pueden verme,
Se que están a la espera
Tras el espino en llamas,
Con los ojos hinchados
Por el resplandor.

domingo, 27 de abril de 2008

Con Ansia y Amargura

Con ansia y amargura, he intentado cosechar los frutos del cielo y no he podido. Se elevaban hacia no sé qué otro cielo cuando les tendía mis manos golosas de su abundancia.
Las ramas de las bóvedas se comban sobre las esperanzas de nuestras plegarias; cuando éstas callan, aquéllas pierden sus frutos.
Tampoco brotan flores en el cielo ni las vides dan fruto. Dios, como no tiene nada que guardar en su casa, de aburrimiento y enojo, deja yermos los jardines del hombre.
No, no; no es la visión de los astros lo que me deslumbrará. Bastante luz he perdido mendigando a las alturas. Harto de toda laya de cielos, he dejado mi alma a merced de los ornamentos del mundo.

De Emil Cioran, Brevario de los Vencidos. Tusquet

martes, 11 de marzo de 2008

Cuanto Puedas.

Si imposible es hacer tu vida como quieres,
Por lo menos esfuérzate
Cuanto puedas en esto: no la envilezcas nunca
En contacto excesivo con el mundo,
Con una excesiva frivolidad.

No la envilezcas
Con el trafago inútil
O en el necio vació
De la estupidez cotidiana,
Y al cabo te resulte un huésped inoportuno.

De Konstantinos Kavafis.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Miedo

Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa.
Miedo de quedarme dormido durante la noche.
Miedo de no poder dormir.
Miedo de que el pasado regrese.
Miedo de que el presente tome vuelo.
Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.
¡Miedo a la ansiedad!
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera.
Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre.
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día termine con una nota triste.
Miedo a despertarme y ver que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado.
Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.
Ya dije eso.

de Raymond Carver.

lunes, 7 de enero de 2008

Todo Este Tiempo Inútil

Todo este tiempo inútil
De pensar que las cosas son
O que serán distintas
Cuando las esperas.
Pero que es distinto entonces
A la espera de aquel día,
Que sea de otro modo,
Que sea mejor si se puede,
O tan solo que suceda,
Sea esto cierto o no lo sea.
Todo esto no importa,
Ni tampoco estas palabras,
Ni las tristes vacilaciones
Que ya quieren sosiego.
Un descanso y partir
Cuando no hay otra salida
En este tiempo inútil.